Central Clasista cierra el 2022 Camino al 1° Mayo 2023

 

Con el Encuentro de camaradería de las y los que luchan la Central Clasista culminó el 2022, año que se vio empañado entre otras cosas con el asesinato de la compañera Francisca Sandoval, periodista de Señal 3 La Victoria, quien cubría el acto 1° de mayo Clasista y combativo que cada año convoca la Central en el Sector de la Estación Central.
Nada impedirá que mantengamos nuestro camino de unidad y lucha.
Compañeras y compañeros de distintas organizaciones nos acompañaron en esta actividad de cierre, en la Plaza Libertad de prensa, frente a nuestra sede.
“Esperamos que el 2023 sea un año de movilizaciones, de pelea, de construcción social y vamos a anunciar nuestro plan para que el 1° de mayo 2023 sea una gran movilización, de protesta social que ponga al centro las necesidades de nuevas leyes como el Código Laboral para echar abajo la institución fascistoide de la concertación y Pinochet”, declaró uno de nuestros Dirigentes.
Este Encuentro contó con la participación de cantantes y poetas, el recuerdo de la Compañera Francisca, así como también de nuestra solidaridad con los presos de la revuelta, las y los compañeros antiespecistas detenidos por los justos atentados a las bodegas de carnicerías susarón y a que se mantenga el Jardín de la Resistencia en uno de los accesos de la estación del metro Baquedano.
También estuvo el recuerdo de huelgas y conflictos laborales, como la huelga del Sindicato Forjados, WOM, Universidad SEK, Universidad Santo Tomas, Sindicato Fundación Mano Amiga, Colegio San Juan Diego, Gimnasio Aspech, el cierre de la negociación colectiva del Sindicato Prodemu, entre otros.
Con un espacio de camaradería, con las primeras frutas de la estación y el mensaje de la Central a cargo del Compañero Ramón López.

 
MENSAJE CENTRAL CLASISTA
Fin de año.
Un año difícil, cierto, muy cierto.
Muchos sindicalistas esperábamos que la propuesta de nueva constitución avanzara para
lograr mejores condiciones para luchar “desde dentro” y así potenciar la lucha “desde
fuera”, por nuestras demandas y también por nuestros derechos. Cambiar el código laboral
y el conjunto de la normativa que rige las relaciones laborales en Chile, ha sido desde
nuestra creación uno de nuestros objetivos como Central Clasista.
La dictadura fundó en Chile una nueva normativa a sangre y fuego, para asegurar de mejor
manera el dominio de las o la clase dominante. Uno de los pilares fue el código laboral de
Pinochet, que se convirtió luego de la llegada. de la democracia de los grandes grupos
económicos, de la Alianza por Chile, Pinochet y la Concertación. En la práctica no hay
derecho a huelga, ella está limitada a una negociación colectiva reglada, favorable a lo que
hoy llaman “empleador” y dentro de las empresas donde somos más débiles. La relación es
totalmente asimétrica. Así negaron el derecho a negociación por rama. Son múltiples los
ejemplos de que estas leyes están al servicio de los patrones y sus abusos. Además,
aseguraron normas para que no existieran sindicatos únicos, lo cual nos mantiene dispersos
y sin capacidad concreta para negociar desde posiciones de fuerza. Por eso era importante
la conquista de los puntos 46 al 49 en la nueva constitución que fue rechazada.
Ese logro era abrir una puerta a mejores condiciones de lucha, pero no fue. Pero sabíamos
y sabemos que la ley es solo un campo de batalla, uno más, muy relevante, por cierto, donde
lo principal es tener organización sindical con capacidades en todos los planos para
conquistar nuestras demandas como clase trabajadora. Así que el 2022, nos deja
nuevamente enseñanzas, la principal es tener organización, unidad, disciplina y capacidad
material para llevar adelante nuestros objetivos de cambiar esta sociedad capitalista tan
enferma y enfermante, y en ese camino también conquistar mejores condiciones de vida
material y espiritual para los trabajadores y trabajadoras.
Sin trabajadores organizados, que tengan protagonismo político-sindical en los centros
laborales, toda revuelta tiene techo. Puede haber y debe haber protestas en las
poblaciones, en los centros estudiantiles, en las comunidades, en el mundo llamado social,
como hubo en buena hora desde octubre del 2019, pero si eso no se refleja en los centros
laborales principales del país, el capitalismo seguirá funcionando, incluso generando
mejores ganancias para las transnacionales y la tendrá más fácil para manejar las crisis
internas. Lo decimos claro y fuerte, el sindicalismo estuvo ausente como protagonista
principal en la revuelta del 2019. Constatar esa ausencia lo consideramos, desde la Central
Clasista, como una gran y gigantesca autocritica. Nuestra tarea es la unidad, en función de
un gran movimiento sindical. El fracaso de la propuesta de nueva constitución tiene muchos
factores como el engaño mediático del sistema y sus distintos dispositivos para este engaño,
que no solo son los medios de comunicación oficiales, también están los bots, las
encuestadoras, las operaciones psicológicas y mil factores más. El actual gobierno, que está
de rodillas ante el empresariado y sus secuaces, es coautor de lo que sucedió, de alguna
forma ellos apostaron al empate y así revivir la política de los consensos.
Pero basta de fijar solo la mirada en cómo actúan y nos engañan los de arriba y la casta
política, aquí hay una responsabilidad nuestra, como Centra Clasista hay que asumirla con
humildad y urgencia. Nuestra debilidad y la debilidad del conjunto del movimiento sindical
casi inexistente como actor social y como actor de cambios en el país es el factor clave para
que los que nos dominan hayan sorteado momentáneamente la crisis del país. La falta de
organización del mundo sindical sumido en dispersión, burocratismo, cooptación del
sistema, en falta de ideas, es el principal factor de que el 2022 no podamos hacer un balance
alentador. Pero la lucha sigue, y continúan los conflictos, las huelgas y paros. El 2023
aparecen las mismas tareas de siempre pero ahora con más urgencia: Unidad, Organización,
Conciencia y Lucha.
Hay que hacer una gran cruzada por la sindicalización y hay que concientizar en las ideas
clasistas y anticapitalistas a toda esa corriente de hombre y mujeres que emergen de esas
luchas concretas por mejores condiciones de vida. Tenemos que sembrar por todos los
centros laborales, en las y los sindicalistas, también en todos los trabajadores valores de
solidaridad, humanismo que nos permita ser anti-virus al virus de corrupción y coaptación
que tan bien usa la patronal.
Desde la Central Clasista pensamos que hay que denunciar las mentiras del proyecto “40
horas”, que busca con algo que tiene buena prensa, caminar a que perdamos las jornadas
laborales de 8 horas de trabajo continuo, con 8 horas de descanso continuo y 8 horas de
disposición para nuestras familias y la comunidad. Porque esa es la trampa con la
adaptabilidad y flexibilidad laboral que quieren imponer aún más de lo que ya tienen
impuesto. En esta denuncia estamos empeñados con otras organizaciones y activistas
sindicales en el espacio llamado UNIDAD SINDICAL, esperemos en estos meses agitar una
movilización importante en marzo cuando se vote el proyecto en el congreso. Tenemos que
apoyar las huelgas y paros que se multiplican en diferentes lugares del país. Tenemos que
denunciar el engendro del acuerdo del 2 de diciembre en el nefasto parlamento que
pretende hacer una faramalla de un proceso constituyente que viola la soberanía popular,
hay que denunciarlo desde todos los lugares posibles. Hay que exigir que el costo de la vida
no sea el drama que están viviendo millones de trabajadores; junto a las 40 horas, tenemos
que exigir el fin a las alzas, la fijación de precios a la canasta básica y sobre todos mejores
sueldos y pensiones para poder sobrevivir.
Tenemos que lograr que el 1° de mayo clasista y combativo del 2023 sea una gran jornada
de miles diciéndole no a los proyectos de la patronal, para lo cual las/los invitamos a todos
a sumarse a los equipos que ya estamos formando en la Central para nuestro día. El 1° de
mayo debe ser un momento de exigencia de una nueva normativa laboral en el país,
exigiendo el fin del código laboral de Pinochet, para lo cual necesitamos la unidad de los
dirigentes sindicales, a pesar de nuestras diferencias, con aquellos que desde el sindicalismo
y fuera de él, tengan este propósito. Esta unidad exige también el perfilamiento y elevar las
capacidades de las y los clasistas al interior del sindicalismo. La lucha por hegemonía de las
ideas clasistas y anticapitalista que están en la CUT de 1953, la de Clotario Blest y antes la
Foch de Luis Emilio Recabarren y Teresa Flores, es algo vivo y dinámico. Como los que
estamos aquí, somos luchadores sociales, sindicalistas, nos definimos como clasistas,
nuestro mensaje no puede ser otro que:
Unidad, Organización, Conciencia Proletaria.
La lucha continua.
Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores
29 diciembre 2022



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